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Crónica – Carpenter Brut (Barcelona)

Una noche de serie B y headbanging.

FECHA: 6 DE NOVIEMBRE DE 2018
LUGAR: SALA RAZZMATAZZ (BARCELONA)
PROMOTOR: PRIMAVERA SOUND

Un concierto para gobernarlos a todos, para encontrarlos, para atraerlos y atarlos en las tinieblas. Pocas bandas consiguen aunar a un público tan variopinto como el que arrastra Carpenter Brut. Su exitoso paso por el Primavera Sound se vio reflejado en la sala Razzmatazz, donde metaleros, hipsters y electro lovers retrocedieron en comunión hasta una especie de after ochentero.

Pero quien empezó oficiando el ritual fue Gost, venido desde Texas con su motosierra sonora de sintetizadores. Encargado de cerrar el Roadburn Festival de este año, allí ya quedé atrapada por su imparable energía y su perverso magnetismo. Esta vez se dejó en casa a su esbirro – cuya única función es aguantar una calavera –, así que aprovechó todo el perímetro de su dos postes lumínicos para dar rienda suelta a sus aspavientos electrificantes. Como era de esperar, la mayor parte del setlist lo centró en Possesssor, su brillante último disco, dejándose en el tintero hits de anteriores trabajos. Pero la oscuridad atmosférica de temas como ‘The Prowler’ o la seducción vocal de ‘Sigil’ lo compensaron todo. ‘Head Like A Hole’, versión de Nine Inch Nails, fue el coitus interruptus de una intervención demasiado breve.

Lo mismo ocurrió con Carpenter Brut, quienes estuvieron poco más de una hora machacándonos sin descanso en lo que parecieron cinco minutos. Desde que se apagaran las luces y los primeros bits de ‘Leather Teeth’ empujasen a Franck Hueso y los suyos hacia nosotros, la intensidad tanto del espectáculo como del público se mantuvo al máximo. El impresionante juego de luces que llevan marcaban los acelerados ritmos, a la par con las convulsas proyecciones de cultura pop, porno, gore y terror underground que se mostraban en la pantalla gigante trasera.

El autocine de serie B nos sacudía las retinas hasta convertirse en un karaoke retro en temas como ‘Cheerleader Effect’ o ‘Beware The Beast’, con las voces pregrabadas de Kristoffer Rygg y Mat McNerney fusionándose con los cánticos desenfrenados de todos los asistentes. El espíritu de sala de baile de ‘Sexkiller On The Loose’, ‘Disco Zombie Italia’ o ‘Hairspray Hurricane’ contrastaba con el headbanging incesante del guitarrista Adrien Grousset, mientras Florent Marcadet ponía su batería a disposición de las mezclas synthwave de Hueso.

El momento álgido vino con el monstruo final, el karaoke definitivo. Después de pasarnos la pantalla de ‘Le Perv’, a quienes nos pilló por sorpresa su versión del ‘Maniac’ de Michael Sembello casi nos da un ataque al corazón allí mismo. Saltamos, gritamos y nos dejamos la piel en lo que fue la despedida de los franceses por todo lo alto. Si llega a ocurrir en fin de semana, os aseguro que arde Barcelona.

ALBA RODRIGO