FECHA: 29 DE NOVIEMBRE DE 2018
LUGAR: ALEXANDRA PALACE (LONDRES)
PROMOTOR: LIVE NATION

Igual que hacen los zoólogos, lo mejor para observar y entender bien a una bestia es acudir a su hábitat natural. Aunque sus seguidores en España ya son conscientes de la magnitud que han alcanzado Bring Me The Horizon en los últimos años, no es hasta que uno viaja a su país que realmente se da cuenta de hasta dónde llega el fenómeno.

La banda de Sheffield aterrizaba en Londres después de haber estado girando todo el mes por parte de Europa y Reino Unido en el primer tramo del First Love World Tour. Si bien su nuevo disco amo no llegará hasta el 25 de enero, un par de singles -‘Mantra’ y ‘Wonderful Life’- han sido suficientes para justificar que se lanzaran a la carretera. Y a lo grande.

Nosotros acudimos a la primera de las dos fechas que ofrecían en la capital británica. La segunda estaba sold-out, y a la que fuimos poco le faltó. El imponente Alexandra Palace, con capacidad para 10.000 personas, se convertía así en el hogar para Bring Me The Horizon y sus fans durante un par de días.

Situado encima de una colina entre los barrios de Muswell Hill y Wood Green, lo primero que llama la atención, al llegar al Alexandra Palace es la edad de sus seguidores. Si en España, se les tiene por un grupo casi teen, en Inglaterra la media es bastante más alta. Aunque, evidentemente, hay chavalería, la mayoría de asistentes está al final de su veientena, o incluso pasa de los treinta. Tiene su lógica. Su primer álbum Count Your Blessings tiene ya 12 años y el que los descubriera entonces con 14 o 15 años ha crecido también con ellos.

Lo segundo, aunque, en cierta manera esperable, es que muchas de las canciones, incluso las más recientes, de Bring Me The Horizon son coreadas de principio a fin como si fueran clásicos. Por mucho hater que los ataque en las redes sociales por haber mutado hacia sonidos más accesibles, está claro que son muchos más quienes se han sumado a su causa.

Los primeros en salir fueron Yonaka, un cuarteto de Brighton cuyo sonido podríamos situar entre Pvris y Paramore. Su rubia vocalista, Theresa Jarvis, ataviada con unos llamativos pantalones de lentejuelas, no para de moverse arriba y abajo, pero el grupo no consigue más que una tímida respuesta. No lo hacen mal, pero ninguno de sus temas es realmente memorable.

Muchísimo más excitante fue el directo de The Fever 333. Su show empieza con el vocalista Jason Aalon Butler solo en en el escenario, encapuchado, como si fueran a ejecutarlo, mientras suena una intro.

De repente, irrumpen en el escenario el guitarrista Stevis Harrison (ex The Chariot) y el batería Aric Improta (ex Night Verses) y arrancan con ‘Burn It’. A pesar de ser sólo tres, llenan el escenario corriedo arriba y abajo; incluso el batería se levanta, salta y sale de detrás de su kit como si fuera un frontman más. ‘We’re Coming In’ y ‘Made An America’ suenan con más potencia que en sus versiones en disco y para ‘One Of Us’ cuentan con la aparición de la vocalista de Yonaka.

A continuación nos sorprenden con un duelo entre el batería y el vocalista haciendo beatboxing que desemboca en una especie de batucada al frente del escenario. Butler acaba destrozando su timbal y mete su cabeza dentro para empezar el siguiente tema ‘Trigger’. Desde luego, la banda sabe como captar tu atención en todo momento. Para rematar su corto, pero intenso, set enlazan ‘Walking In My Shoes’ y ‘Hunting Season’.

Quizá con este proyecto de rap punk, Butler consiga lo que no acabó de rematar con su anterior banda letlive. Desde luego, lo merece. Si vais a Download Madrid, no os los perdáis.

Después de media hora de espera, empieza a sonar ‘I Apologise If You Feel Something’, el tema que abre su nuevo disco, como introducción pregrabada. Sobre un escenario muy sobrio, con el teclista Jordan Fish situado al extremo izquierdo y el batería Matt Nichols en el derecho de una larga pasarela, Bring Me The Horizon atacan directamente con ‘Mantra’. La reacción del público es explosiva y más cuando la empalman con una salvaje ‘The House Of Wolves’ con la gente gritando a pleno pulmón ese “Brick by brick by brick” del estribillo.

‘Avalanche’ y ‘Go To Hell, For Heaven’s Sake’ mantienen la tensión antes de que ‘Sleepwalking’ se convierta de nuevo en una gigantesco cántico. Su nuevo single ‘Woderful Life’ también es recibido con entusiamo, aunque al lado del dúo formado por ‘Shadow Moses’ y ‘Happy Song’ no lo parezca. A estas alturas, ya hemos comprobado que la grandiosa estructura rectangular colgada del techo es móvil, subiendo y bajando a diferentes niveles, con cientos de pequeños focos creando una iluminación específica para cada canción. Una escenografía muy elegante que les da un aire muy contemporaneo.

A continuación llega uno de los momentos que más ha llamado la atención en esta gira: un medley compuesto por temas antiguos como ‘The Comedown’, ‘Medusa’ o ‘Diamonds Aren’t Forever’ que dejan claro que, a pesar de su evolución, el grupo no reniega de sus orígenes metalcore. Puede que los actuales BMTH prefieran sonoridades más suaves, pero cuando se ponen, todavía pueden dar mucha caña.

Y puede que Oli Sykes no sea un cantante excepcional, pero tiene ese magnetismo especial necesario para que un grupo llegue a la cumbre.

Este viaje al pasado contrasta con los dos siguientes temas, ‘Can You Feel My Heart’ y ‘Follow You’, que serenan un poco el ambiente. Una rabiosa ‘Antivist’ da paso a uno de los momentos más emotivos de la noche con la interpretación acústica de ‘Drown’, a solas entre Oli y el guitarrista Lee Malia, en la que el vocalista invita a sus fans a subirse a hombros de sus acompañantes. Aunque prefiero la versión con la banda al completo, la estampa de ver a miles de personas cantando el tema como si fuera una canción de Oasis, impresiona.

Antes del bis, Oli pregunta cuanta gente repetirá mañana, agradece la calurosa recepción que han tenido y expresa las tremendas ganas que tiene que todo el mundo pueda escuchar por fin su nuevo disco.

Dos temas del anterior That’s The Spirit, ‘Doomed’ y una eufórica ‘Throne’, ponen el broche de oro a un gran, gran concierto.

Por desgracia, lo que debería haber sido un regreso triunfal ha quedado ensombrecido por la desgraciada noticia, conocida ayer, de que un fan había fallecido durante el concierto del día 30.

A las pocas horas, el grupo emitía un comunicado al respecto: “No podemos expresar el horror que sentimos después de enterarnos de la muerte de un joven durante el concierto de ayer por la noche. Mandamos nuestros corazones y condolencias más profundas a su familia y sus seres queridos en este momento terrible”.

Imaginamos que en los próximos días se conocerán más detalles, pero nos resulta especialmente extraño teniendo en cuenta las extremas medidas de seguridad que nos encontramos tanto en la entrada como en el interior del recinto.

Esperemos que este accidente no afecte el ánimo de una banda que se encuentra en uno de los momentos más dulces de su carrera. Si nada falla, el año que viene podréis comprobarlo con vuestros propios ojos.

TEXTO: JORDI MEYA FOTO: RUBÉN NAVARRO