FECHA: 31 DE MAYO DE 2019
LUGAR: VICTORIA PARK (LONDRES, INGLATERRA)
PROMOTOR: ALL POINTS EAST

Hace unos semanas Spotify proponía a sus usuarios un juego en el que podían diseñar su propio cartel de festival en base a los grupos que más habían escuchado. El pasado 31 de mayo, Bring Me The Horizon hacían realidad ese juego en Londres. La organización del festival All Points East, que se celebra a lo largo de dos fines de semana en el Victoria Park, dejó en manos del grupo de Sheffield la posibilidad de invitar a algunas de sus bandas preferidas para la que sería su primera aparición como cabezas de cartel en un festival.

El resultado fue un line-up ecléctico repartido en varios escenarios en el que cabían desde artistas de trap o hip hop a grupos de metal como Employed To Serve pasando por el pop rock de Nothing But Thieves. Un reflejo de la apertura de miras con la que los propios Bring Me The Horizon entienden la música y que tantas críticas les ha llevado.

Ante tanta oferta, más que tragarnos conciertos enteros, nos decantamos por ver un poquito de todo. De lo que más nos gustó fue Scarlxrd. Está claro que el trap está de moda, y a pesar de que sobre el escenario sólo está él y un DJ lograron llenarlo e hicieron mover al personal con un directo agresivo y muy interactivo con el público. En el otro espectro, Alice Glass, ex vocalista de Crystal Castles, nos invitó a disfrutar de su electrónica ambiental tirados tranquilamente en el césped.

Idles pareció que salieran a tocar totalmente borrachos, pero su concierto fue divertidísimo y con mucha energía. El público se volvió loco con ellos. También triunfaron por todo lo alto Nothing But Thieves, quienes congregaron una verdadera multitud. Se nota que ahora mismo en Reino Unido son una banda Top. El bolo de While She Sleeps fue otro en el que se percibió el boom que están viviendo. El que contaran con la colaboración de Oli Sykes para cantar ‘Silence Speaks’ propició uno de los grandes momentos del día.

Resultó extraño que Architects no actuaran en el escenario principal, aunque supongo que tenía más que ver con necesidades logísticas para prepararlo para BMTH que no con su poder de convocatoria. Un show serio y contundente y con mucha pirotecnia. En paralelo, también cazamos un trozo de los neoyorquinos Run The Jewels quienes dieron una clase magistral de hip hop y triunfaron pese a no actuar ante su público natural. Posiblemente fuera el concierto del que más disfruté.

Foto: Alex Belza

Todavía con luz de día, empezaba a sonar ‘Welcome to Mantra’, la intro utilizada por Bring Me The Horizon para empezar su actual gira en la que una voz en off da la bienvenida a los presentes a su universo particular. Estrenando un escenario espectacular, para la inminente gira veraniega de festivales, la banda salió a escena con, como no, ‘Mantra’. El escenario presentaba una estructura formada por altavoces, que también resultarían ser pantallas, por la que Oli Sykes y el resto de la banda irían subiendo y bajando durante todo el concierto, unas inmensas pantallas y fuego, mucho fuego. Una escenografía propia de una película post-apocalíptica en la que también aparecerían bailarinas.

La banda vestida con unos monos blancos de descontaminación, a excepción de Oli que llevaba un traje granate con parches, empalmó el primer single de amo con ‘Avalanche’ haciendo gala de un sonido potente y con la gente completamente entregada. Con ‘The House Of Wolves’ se empezaron a formar los primeros y grandes circle pits de la noche. Y qué mejor que un poco de ‘Medicine’ para calmar un poco los pits y traer buen rollo y bailes entre el abarrotado recinto. La primera sorpresa de la noche, llegó con la aparición de Dani Filth de Cradle Of Filth para interpretar ‘Wonderful Life’, uno de los temas más metaleros de su último trabajo.

Foto: Alex Belza

Tras unos minutos de ‘Intermission’, que la banda aprovechó para hacer uno de los cambios de indumentaria, salió escenario un enigmático y extraño personaje con altavoz en mano anunciando una proclama apocalíptica, anticipando lo que estaba por venir… y con el ya mítico “We will never sleep, ’cause sleep is for the weak. And we will never rest, ’til we’re all fucking dead” la gente se volvió loca con ‘Diamonds Aren’t Forever’. Después de ‘Sugar Honey Ice & Tea’ y llegó otro momento clave de la noche, con el ya pegadizo coro “S” “P” “I” “R” “I” “T” a lo Faith No More de ‘Happy Song’ abriéndose entre la multitud varios wall of deaths, bajo una espectacular lluvia de tiras rojas de papel que cubrió gran parte del público.

Si durante el día tuvimos la ocasión de ver a Oli colaborando con While She Sleeps en el escenario secundario, ahora era la ocasión de traer a un invitado de lujo al principal. En esta ocasión fue Sam Carter de Architects el que salió para cantar ‘The Sadness Will Never End’.

El momento emotivo de la noche llegó con Oli sentándose en el escenario y sincerándose con el público con lágrimas en los ojos sobre lo mucho que significaba para él haber empezado esta banda. Cambiando las tornas con sus amigos This Wild Life, sonó una desnuda, pero épica versión acústica de ‘Sleepwalking’. Fue la calma antes de la tormenta, y es que después de quedarnos hipnotizados con el vocalista entrando en trance con unas voces propias de un exorcismo, explotó ‘Pray For Plagues y luego ‘Can You Feel My Heart’ y ‘Shadow Moses’, dos de los temas más coreados. Con ‘Nihilist Blues’ el All Points East se convirtió en una auténtica rave, al más puro estilo de sus colegas Enter Shikari, con toda la gente bailando. 

Foto: Alex Belza

Tras ‘It Never Ends’, con violinistas en escenario, y la suave ‘Mother Tongue’ llegó la última colaboración de la noche, en este caso poco esperada y a su vez “popular” con el cantante de Lotus Eater en escenario, para ‘Antivist’, que sonó agresiva y puso a todo el mundo a botar con su “middle finger’s up”. Tras prácticamente 2 horas de concierto ‘Follow You’ sirvió para coger aire antes del bis.

Como suele decirse ‘lo mejor se hace esperar’ y así lo hicieron los chicos de Sheffield, guardando ‘Throne’ y una emotiva y festiva ‘Drown’ para terminar con las últimas energías del personal saltando y dejándose los pulmones cantando su particular himno de estadios. Final épico para una noche triunfal. Esperamos que la repitan el próximo 10 de julio en Madrid.

JORDI ESCRIGAS