FECHA: 8 DE NOVIEMBRE DE 2025
LUGAR: ESTRAPERLO CLUB (BADALONA)
PROMOTOR: ESTRAPERLO CLUB

Si no me falla la memoria, a excepción de aquella lejana visita con Sugar en 1993 y en los Primavera Sound de 2013 y 2016, esta era únicamente la cuarta visita de Bob Mould a tierras catalanas. Muy pocas para una carrera que ya abarca más de cuatro décadas. Teniendo en cuenta lo que cuesta verle, creo que casi todos hubiéramos preferido que lo hubiera hecho con su banda en lugar de en este formato ‘solo electric’, pero tener la oportunidad de ver a uno de los grandes tótems del rock alternativo estadounidense en un ambiente íntimo también tenía su atractivo.

Para un artista que ha edificado la mayor parte de su catálogo en base a la fórmula distorsión + melodía tiene lógica que en sus conciertos en solitario opte por mantenerla. En lugar de decantarse por la presentación tradicional de cantautor con guitarra acústica y sentado en un taburete, Mould enchufa su Fender Stratocaster y toca con la misma actitud que si lo hiciese rodeado de músicos: se mueve de un lado del escenario, gesticula, grita, aporrea las cuerdas y suda. Tiene su gracia.

Foto: Eric Altimis

Visualmente no hay mucho que contar, pero cuando uno tiene un cancionero como el suyo no hacen falta ni pantallas, ni llamaradas, ni pamplinas. Con la voz en plena forma y la guitarra a un volumen razonable para un tipo con la reputación de tocar siempre al 11, Mould hizo un repaso bastante representativo de lo que ha sido su trayectoria. Arrancó con ‘My War’ de Beauty & Ruin (2014), siguió con ‘Flip Your Wig’, el tema que daba título al disco de Hüsker Dü de 1985, y la magníficas ‘I Apologize’ de New Day Rising también del 85, y ‘Hoover Dam’ del debut de Sugar de 1992. ¡Menudo inicio!

A partir de aquí vino un extenso tramo centrado en su fértil discografía en solitario con visitas a Workbook (‘Sinners and Their Repentances’), Black Sheets Of Rain (‘Stand Guard’), ), Silver Age (‘The Descent’), Beauty & Rain (‘I Don’t Know You Anymore’), Blue Hearts (‘Siberian Butterfly’, ‘Forecast Of Rain’, ‘Next Generation’, ‘The Ocean’), Patch The Sky (‘You Say You’, ‘Black Confetti’, ‘Daddy’s Favourite’), o del último ‘Here We Go Crazy’, en el que pidió, y recibió, que la gente cantara el estribillo para poder hacer la segunda voz. Quizá no éramos muchos, pero se notaba que la complicidad era total. Es verdad que los temas menos guerreros en estudio perdían sus matices, pero no se le puede negar ni la pasión ni la efectividad de ir empalmándolos uno tras otro salvo alguna contada pausa para beber agua.

Foto: Eric Altimis

A continuación vino quizá la parte más emocionante con un póker de temas de Hüsker Dü: ‘Hardly Getting Over It’, ‘Too Far Down’, ‘Never Talking To You Again’ y ‘Celebrated Summer’. Cuatro canciones como cuatro soles en las que podemos encontrar las raíces de tantas bandas que vinieron después, desde Foo Fighters a Japandroids pasando por Cloud Nothings o Joyce Manor. «El viejo se tiene que ir a dormir. Dos más», bromeó antes de tocar ‘See A Little Light’ de Workbook y ‘If Can Change Your Mind’ de Copper Blue, dos de sus mini hits, a las que les faltó algo de sutileza para que brillaran de verdad. En el bis nos regaló dos perlas más de los Hüsker: ‘Something I Learned Today’ y una coreada ‘Make No Sense At All’.

Pocos minutos después de terminar el concierto, Mould salía de la sala abrigado con una sudadera negra, se hacía una pocas fotos y acompañado de Cher Arthur, su hombre para todo (road manager, técnico de sónido y telonero) se subía al coche rumbo a su próximo concierto. Crucemos los dedos para que cuando vuelva por aquí sea con la reunión de Sugar, aunque si no, igualmente le recibiremos con los brazos abiertos después de una velada tan entrañable como esta.

JORDI MEYA