FECHA: 20 DE MAYO DE 2022
LUGAR: POBLE ESPANYOL (BARCERLONA)
PROMOTOR: HFMN

La cita del pasado 20 de mayo fue algo más que un simple concierto de Bad Religion. Fue incluso más que una celebración de sus 40 años de carrera, ahora ya 42 tras haberse aplazado esta gira desde 2020 por la pandemia. Este Vans Tour fue una celebración de la música en directo, del reencuentro con amigos que igual hacía dos años que no veías, de la vuelta a la normalidad… en definitiva, de la vida tal como la entendemos.

Desde que accedí a media tarde al Poble Espanyol, posiblemente mi recinto favorito para conciertos en verano, la imagen que más vi repetida fue la de colegas con una sonrisa en la cara, sin temor a abrazarse o darse besos. Y estoy seguro que la escena se repitió en las otras ciudades en la que recaló la gira, ya fuera Bilbao, Valencia, Málaga, Madrid o Santiago. Sabemos que el virus sigue entre nosotros y que todavía puede fastidiarnos (hace nada Pearl Jam han tenido que cancelar algunos conciertos por su culpa), pero le hemos perdido el miedo.

Las ganas de jarana quedaron palpables desde el primer momento. Aun siendo un día laborable, cuando Blowfuse saltaron al escenario a las 19.30 h. el número de asistentes ya era bastante considerable. Con su habitual energía -brincan más que una panda de chimpances-, los catalanes ofrecieron un concierto corto, pero intenso de punk rock noventero. Alentando constantemente al personal para eliminar esa distancia tan fea que suele quedar entre el escenario y la primera fila a primera hora de cualquier festival, consiguieron su objetivo con temas como ‘Bad Thought’s, ‘Outta My Head’ o ese más reciente ‘State Of Denial’ que ya se convertido en un clásico de Blowfuse. En ‘Radioland’ incluso lograron que un valiente chaval hiciera salto desde el escenario de medalla olímpica. A ver con qué nos sorprenden en su próximo disco.

Foto Blowfuse: Eric Altimis

Tenía muchas ganas de ver a Pulley, sobre todo después del buen sabor de boca dejado por su reciente The Golden Life, pero, por desgracia, su actuación no logró el mismo efecto. Y no por su culpa, sino por un sonido bastante regulero y sin fuerza. Empezando con los coros de ‘Repeat Offender’ del nuevo disco, el veterano Scott Radinsky y los suyos le pusieron ganas, pero creo que pronto se dieron cuenta que algo pasaba y que el público no acaba de responder como esperaban. Sonaron temas antiguos como ‘One Shot’ o ‘The Ocean Song’ y nuevos como ‘Sad Song’, pero su skate punk no acabó de despegar en ningún momento. Una lástima porque con lo que cuesta que se acerquen por aquí, a saber cuándo tendremos otra oportunidad.

Foto Pulley: Eric Altimis

La historia se repitió también con Millencolin. De hecho, ¡incluso empezaron sonando aún peor! Durante el primer tema, ‘SOS’, solo se escuchó la voz de Nikola Sarcevic y la batería de Fredrik Larzon. Las guitarras aparecieron un poco en el segundo tema, la popularísima ‘Penguins & Polarbears’, pero sin la fuerza necesaria. La gran ventaja de los suecos es que disponen de una buena colección de hits, y eso unido a las ganas de la gente de cantar temas como ‘Fox’, ‘True Brew’, ‘Fox’, ‘Twenty Two’ o ‘No Cigar’, con la que terminaron, salvó un actuación discreta en la que se les vio algo faltos de rodaje, sobre todo en cuanto a la velocidad de ejecución. Gustaron más por la ilusión de verles de nuevo que por lo que ofrecieron.

Foto Millencolin: Eric Altimis

Inexplicablemente, o no, Suicidal Tendencies sonaron como un cañón. Con el público ya caliente, el inicio con ‘You Can’t Bring Me Down’ fue un puñetazo ganador. Siempre he pensado que es una banda a la que solemos pasar por alto, en comparación a otras contemporáneas suyas, pero su influencia puede escucharse en multitud de grupos que han aparecido después. Posiblemente uno de los motivos sea que Mike Muir nunca haya sido capaz de conservar la misma formación durante mucho tiempo, aunque también es justo que siempre tiene muy buen ojo para fichar a sus músicos. Sin ir más lejos, en la batería ahora tiene a Brandon Pertzborn, un auténtico máquina que hace añorar menos a Dave Lombardo, y en el bajo a Tye Trujillo, que definitivamente ha pegado el estirón y ha perdido su aspecto de niño; con el carrerón que lleva, el chaval está destinado a triunfar como su padre.

La lástima fue que pese a estar rodeado de tan buen equipo, el set no fluyera en ningún momento por los constantes parones, arranques y paradas. ¿Cuántas veces hicieron el falso final de ‘You Can’t Bring Me Down’? ¿Cuántas veces hace falta que invite al público a gritar ‘ST, ST’? ¿Será para que Muir coja aire antes de poder volver a moverse por el escenario cual boxeador? Me jodió bastante porque cuando se ponían en faena y descargaban temas como ‘Two Sided Politics’ o ‘Institutionalized’ sonaban aplastantes. La cosa aún tiene más delito porque esas pérdidas innecesarias de tiempo, hicieron que se dejaran sin tocar algunos temas del setlist. Un buen concierto que podría haber sido grandioso con un poco más puntería.

Foto Suicidal Tendencies: Eric Altimis

Por suerte, Bad Religion no fallan. De un tiempo a esta parte -duele decirlo, pero coincide con la salida de Greg Hetson- los californianos se han convertido en una máquina impecable. Como si por fin se hubieran creído su papel de institución del punk rock, algo así como el equivalente a The Rolling Stones en versión californiana, la banda se planta en el escenario con un aplomo incontestable.

Al contrario que en giras anteriores, el repertorio de esta de aniversario es bastante estático de noche a noche, pero sigue repasando, y celebrando, su extensa discografía, desde ‘Fuck Armageddon… This Is Hell’ de su debut de 1982, que cerró la noche, hasta ‘End Of History’ de su último disco hasta la fecha, Age Of Unreason de 2019.

Foto Bad Religion: Eric Altimis

Arrancando con ‘Generator’ y ‘Recipe For Hate’ con Greg Graffin, muy bien de voz, en su papel de maestro  de ceremonias, la euforia se desató desde el primer momento y no decayó, aunque, como es lógico tuvo sus momentos álgidos en temas tan conocidos como ‘Punk Rock Song’, ‘LA Is Burning’, ‘Suffer’ o ‘American Jesus’.

Pero si algo hay que decir también en favor suyo es que, al contrario de otras bandas, su éxito no se ha debido a hits puntuales, sino que lo que sus fans aprecian es toda su obra en conjunto. De ahí que canciones como ‘Only Gonna Die’, ‘Do What You Want’, o ‘You’ sean igual de bien recibidas que cuando interpretan singles como ‘Infected’, o ‘Sorrow’.

Foto: Eric Altimis

Una de las claves en el sonido Bad Religion son los coros vocales, y una vez más fue un placer escuchar lo bien empastados que están Jay Bentley, Brian Baker, y el batería Jamie Miller en esa tarea. Hay que resaltar también lo mucho que han ganado desde la entrada de este último en 2015. El tipo los lleva en volandas tanto en los temas más rápidos (‘Fuck You’, ‘Anesthesia’) como en sus característicos medios tiempos (‘Struck A Nerve’, ‘Slumber’).

Me imagino que como cualquiera me quedé con las ganas de escuchar muchos otros temas, pero creo que, si fuera por los fans, igual todavía estarían tocando. Así que dejémosles que administren sus fuerzas porque lo importante es que nos duren muchos  años más. Sobre todo si se mantienen a este gran nivel.

Por cierto, quien siga pensando que esto es música para adolescentes, se llevaría una buena sorpresa si hubiera visto la media edad.

JORDI MEYA

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