Confieso que no las tenía todas conmigo cuando, cinco años después de su anterior trabajo, Cobra anunciaba las seis nuevas canciones que darían forma a Henko. No por venir de algo mediocre -considero Fyre su álbum más redondo, precisamente- sino por las circunstancias que lo rodeaban.
Para empezar, el hecho de tener que remodelar la formación al 50% es siempre traumático, más aún con el peso de David (bajo) -sustituido por Iñigo- y Ekain (batería), que, sin bien fue dando paso a Sergio en directo desde la pandemia, también abandonó definitivamente. Por apuntillar todavía más, reconozco que no suelo dar el mismo crédito a los discos completos que a los EP´s, un formato con el que no conecto del todo y acabo olvidando demasiado rápido.
Menos mal que ahí seguían estando Haritz Lete (voz) y Josu (guitarra), sospechosos habituales, para cerrarme la boca y hacer de todos estos “obstáculos” virtud, la fuerza que ha hecho tirar adelante a Cobra con una versión renovada de sí mismos. Orientado por ese concepto de origen japonés que describe un cambio profundo, deliberado y sin retorno (Henko), el nuevo reto de Cobra se siente como un punto y aparte en su trayectoria. Al igual que con el idioma, alternando euskera e inglés ya a tiempo completo y con total naturalidad, se han diluido completamente las ataduras musicales que algún día les encorsetaron dentro de un género como el stoner. Prueba de ello son ‘Henko’, ‘Lost And Found (The Constant)’ y ‘Hontzaren Hegaldia’, canciones que profundizan en la melodía y prolongan lo iniciado en Fyre, una fórmula abierta al rock/metal alternativo que cada día les sale mejor y en la que se sienten la mar de cómodos.
Sin embargo, es de aquí en adelante donde más se acentúa ese sentimiento de cambio y resiliencia. La atmósfera espacial de ‘Meteor’, inédita hasta ahora en la ecuación, muestra a unos Cobra liberados, como si hubieran decidido pintar de color todo su imaginario habitual a blanco y negro. Lo mismo sucede con ‘Drawn To The Flame’, un corte vibrante que, con el plus a los coros de Zaloa Urain (Kokein), alcanza otra dimensión a nivel emocional. ‘Odol/Kare’ despide el corto recuperando ese puntito de agresividad que tampoco han olvidado cuando de verdad hace falta.
Es complicado situar este nuevo artefacto dentro de su discografía por lo escueto de la propuesta, pero no mentiría si dijese que en Henko están algunas de las mejores canciones de Cobra en toda su carrera. Esperemos decir lo mismo en su próximo largo.
JORGE AZCONA









