Inicio Críticas de Discos CLOUDS NOTHINGS – ‘The Shadow I Remember’

CLOUDS NOTHINGS – ‘The Shadow I Remember’

La banda regresa a los brazos de Steve Albini con buenos resultados.

Pasar por los estudios del mítico ingeniero, que no productor, Steve Albini en Chicago se ha convertido prácticamente en una experiencia necesaria, una suerte de rito de paso, para las bandas con cierta inclinación por la distorsión desde mediados de los noventa.

Por la guarida del héroe underground de Big Black y Shellac ya pasaron los jóvenes protagonistas de esta reseña con su segundo disco, Attack On Memory,su referencia más grunge hasta la fecha, con momentos impagables como la progresión de ‘No future/No Past’ y el final endiablado de ‘Wasted Lights’. Pues bien, casi 11 años después han vuelto a los Electrical Audio, donde empezaron a caminar como banda.

Cloud Nothings, originalmente el proyecto en solitario de Dylan Baldi, regresa a los brazos de Albini como una formación mucho más hecha, con las ideas mucho más claras. Han crecido a base de dar conciertos sin parar por medio planeta y han grabado varios discos de pop pesado y pegadizo con productores tan variopintos como John Goodmanson (Nada Surf, Sleater-Kinney) y Randall Dunn (Sunn O))).
Siempre había pensado que tenían dos tipos de canciones. Las agresivas, con las pastillas de las guitarras sacando chispas mientras la batería escupe astillas, y las dulzonas, melódicas y estúpidamente deliciosas. Esa marcada ambivalencia, que me gusta, quede claro, desaparece en The Shadow I Remember.

Los de Ohio han encontrado ese punto medio, perfectamente equidistante, y lo han capturado con una honesta crudeza. Cloud Nothings en su estado más puro, sin el envoltorio por momentos glorioso del anterior Last Building Burning. Esto es con florituras contadas pero acertadas como el sintetizador burbujeante de la inicial ‘Oslo’, desde ya una de mis favoritas de su repertorio, o los coros de Macie Stewart (Ohmme) en el estribillo de ‘Nothing Without You’, una canción pegadiza agradablemente familiar.

Más diferencias respecto a sus trabajos previos. En este disco —que aparece sorprendentemente solo un año después de la publicación del inofensivo The Black Hole Understands, grabado por la propia banda durante el confinamiento—el cuarteto acomete los nuevos temas con una celeridad más propia del punk (‘Only Light’, ‘It’s Love’, ‘Am I Something’) que casa muy bien con su existencialismo posadolescente habitual. Apenas superan los tres minutos con la excepción de la citada ‘Oslo’, que dura algo más.
Os engañaría si os dijera que sentí un flechazo en la primera toma de contacto o que no echo de menos alguna pieza más enrevesada (la nirvanesca ‘A Longer Moon’ se acerca). Con todo, esta nueva entrega asistida por Albini engancha y gana enteros con cada vuelta. Escucha más que recomendable.

LUIS BENAVIDES