Inicio Críticas de Discos CHUBBY AND THE GANG – ‘The Mutt’s Nuts’

CHUBBY AND THE GANG – ‘The Mutt’s Nuts’

Es imposible no sentirse enganchando ante ese torrente de energía.

Pese a que parezca que ha pasado poco menos que un suspiro entre el debut y este segundo álbum de Chubby And The Gang, lo cierto es que les ha dado tiempo para cambiar de discográfica, convertirse en un pequeño hype -hasta Rolling Stone les dedicó un buen articulo-, y ganarse una tremenda reputación como banda de directo, pese a que en este mundo pandémico no lo han podido demostrar del todo.

Chubby And The Gang Crítica The Mutts NutLos londinenses han sabido recoger como muy pocas bandas en los últimos años, ese rock peleón inglés de los 70 -algo así como poner en un coctelera a Slade, Dr. Feelgood o The Vibrators-, y meterle una buena sacudida con esas influencias hardcore de la que han bebido algunos componentes de la banda, y que son más que obvias en la manera de cantar (y en sus letras) de Chubby Charles. Añadamos a esto toques de bandas como Rose Tattoo, o incluso Ramones y ya lo tenemos. Que el batería de Fucked Up, John Falco, los produzca no debería tomarse como una casualidad. Es imposible no sentirse enganchando ante ese torrente de energía.

En The Mutt’s Nuts esa fórmula sigue funcionando a la mil maravillas, o incluso mejor ya que temas como ‘It’s Me Who’ll Pay’, ‘Overachiever’ o la fantástica ‘Coming Up Though’ llena de orgullo proletario, demuestran que la banda ha crecido en términos compositivos. Sin embargo, el grupo también intenta abrir su sonido desacelerando el motor sin tanto acierto. Es en canciones más tranquilas como ‘Life´s Lemons’ o ‘Take Me Home To London’ donde se ve que al quinteto todavía le van algo grandes las baladas, y que la voz de Charles, pese a transmitir toda la sinceridad del mundo, necesita un poco más bronca que le respalde para brillar de verdad.

Pequeños pasos en falso que no han de ensombrecer lo que hay en ese segundo álbum. Y es que Chubby And The Gang siguen pareciéndome una de las bandas actuales más interesantes, y de la que, espero no equivocarme, más alegrías pueden dar con la llegada del nuevo mundo. Formaciones como esta son las que se necesitan para creer que la música de guitarras tiene todavía su razón de ser.

RICHARD ROYUELA