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CARCASS – ‘Torn Arteries’

Todo lo que les ha hecho grandes sigue ahí.

Ser dueño de un glorioso pasado no deja de ser un arma de doble filo. Nunca se negará tu grandeza, pero tendrás que luchar contra ella con cada nuevo paso que des. Carcass no sólo tienen que luchar contra un pasado glorioso, sino también estar a la altura de un, relativamente, reciente retorno que ha estado muy por encima de la expectativas, coincidiendo con su periodo de máxima popularidad.

Y ese es el gran problema de Torn Arteries. Las expectativas. Carcass no pueden cambiar el mundo en cada álbum, y su nuevo disco es simplemente un trabajo continuista, un ejercicio de estilo. Pero, cuidado, que eso en Carcass es muchísimo decir, y más cuando la fórmula funciona a velocidad de crucero. Todo lo que ha hecho grandes a Carcass sigue ahí: la voz de Jeff Walker soltando esos textos llenos sarcasmo y absurdidad, Bill Steer llevando a la banda con sus solos y riffs al Olimpo, un artwork ante el que es imposible quedarse indiferente -cuidado con la evolución de ese corazón en la fotos interiores-, y en definitiva todas esas pequeñas cosas que los hacen únicos. ¡Cómo no amar una banda con títulos como ‘Eleonor Rigor Mortis’ o ‘Kelly’s Meat Emporium’!

Cómodamente asentados en lo que podría ser esa etapa que oscila entre Necroticism y Heatwork, Torn Arteries es menos sorprendente -y bueno- que el anterior Surgical Steel, con algunos momentos de zozobra como los diez minutos de ‘Flesh Ripping Sonic Torment Limited’ que no acaban de funcionar. También sobra algo de groove y falta algo de agresividad y rapidez, pero cuando se ponen serios, y ‘Dance Of Ixtab’ o ‘The Scythe’s Remorseless Swing’ son dos ejemplos de ello, sabes que bandas como Carcass bien pocas, o ninguna.

A ocho años por álbum, no sé si estaremos ante el testamento musical de los de Liverpool, pero de ser así, pueden estar tranquilos de haberlo dejado con toda la dignidad del mundo. Y ahora de nuevo a esperar sus directos; ahí casi nadie les puede toser.

RICHARD ROYUELA