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BLOOD INCANTATION – ‘Timewave Zero’

En su cabeza era un capítulo experimental ineludible.

Cuando Blood Incantation anunciaron un álbum ambiental me dio una pereza tremenda. No son pocos los grupos que, tan pronto superan la barrera de la marginalidad, han dado ese paso… En falso, la mayoría de las veces.

Con Timewave Zero en mi poder, toca calmar a esos seguidores que se sientan inquietos ante esa idea, al menos a los abiertos de miras, y declarar que quizá no es lo que esperamos de ellos, pero que igualmente, calidad no le falta.

Cuando durante nuestra entrevista de hace un par de años Paul Riedl me contó que su próximo trabajo sería “ambiental para permitirle espacio y tiempo a la mente para consolidar toda esta información [vertida en sus anteriores obras] en una aceptación no lineal de su lugar en el cosmos”, ya debimos ponernos en guardia. Pero mucho.

En su cabeza, el combo estadounidense observaba que su death metal había ido incorporando cada vez más elementos psicodélicos, progresivos y atmosféricos, aunque a nosotros nos siguieran sonando a banda deudora de Morbid Angel, y nos guste o no, en esa evolución, donde también entra su lírica conceptual, Timewave Zero era un capítulo experimental ineludible.

Ahora llega lo interesante, al menos para servidor… Blood Incantation nos parecerán muy noventeros, pero como muestran sus portadas, suelen irse mentalmente hasta los 70… o más allá. De esta forma, aquí no hay retazos de Burzum, darkwave, Wongraven, o del dungeon synth primigenio de Mortiis o Nirnaeth. No, no, en estos dos largos temas retroceden cinco décadas atrás, hasta Tangerine Dream, Pink Floyd, Popol Vuh, o Dead Can Dance. O incluso hasta Kitarō, Vangelis o Jean-Michel Jarre. Hasta toda esa new wave que, gracias a mi padre, mamé desde bien pequeño y que, desde luego, me resulta absolutamente familiar.

Sea como sea, en ‘Io’ y ‘Ea’ la banda ofrece un periplo estelar, intergaláctico, ideal para sumergirte en un libro de ciencia ficción, del nivel de Asimov como mínimo, o para liarte una tarde entera a darte de espadazos con tu sobrino con el reeditado HeroQuest.

A partir del minuto 8 de ‘Ea’ verás a los marcianitos, o te alcanzará una señal inexplicable desde Próxima Centauri, cada uno que se imagine lo que quiera desde el ojo de su mente, pero el caso es que un espasmo de luz te indicará que has llegado a tu destino, allí donde Blood Incantation te querían.

Seguramente, en ese lugar donde se dio el instante cero del universo, en el centro de todo. En esa intersección crucial que Stephen Hawking intentó acercarnos a nosotros, los profanos.

PAU NAVARRA

Reseña
Blood Incantation
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