Inicio Críticas de Discos BLACK SABBATH – ‘Vol. 4 (Super Deluxe)’

BLACK SABBATH – ‘Vol. 4 (Super Deluxe)’

Cada uno de sus minutos vale su peso en oro.

Haciendo un paralelismo entre dos grandes como Black Sabbath y AC/DC, Vol. 4 de los primeros vendría ser el Powerage de los segundos. En definitiva esa clase de álbum que nunca se llevará los honores de ser el más popular, pero sí el más apreciado por muchos de sus fans acérrimos, que sienten como verdaderamente suyo, y donde encuentran la verdadera esencia de la banda. Esto representa Vol. 4 en la discografía de Black Sabbath.

 Un trabajo englobado en esa primera media docena de álbumes que el propio Henry Rollins dijo una vez que era en lo único que se podía confiar en la vida y que a punto de cumplir su medio siglo de vida -se editó originalmente en 1972- sigue siendo todo un tótem en lo que a influencia se refiere. Registrado en plena decadencia cocainómana de la banda -la leyenda dice que se gastaron más dinero en polvo blanco que en la propia grabación del álbum- cada uno de sus 42 minutos vale su peso en oro.

Los riffs de Iommi en temas como ‘Tomorrow’s Dream’ y ‘Snowblind’ son prácticamente imposibles de superar, Ozzy demuestra que a pesar de los pesares es un cantante único, su interpretación en ‘Changes’ sigue poniendo los pelos de punta, y es imposible encontrar una sola fisura en la base rítmica de Butler/Ward. En definitiva, una banda funcionando a su más alto nivel… y eso hablando de Black Sabbath es decirlo todo.

Para esta mega edición de lujo se ha sacado petróleo. No olvidemos que eran tiempos donde las bandas editaban uno o dos álbumes por año y no había canciones que pasaran el corte de ser grabadas y luego no incluidas en los discos, pero por fortuna, sí muchas tomas alternativas que ahora podemos disfrutar con sus pequeñas imperfecciones.

En esta reedición Super Deluxe, aparte del álbum original remasterizado, encontramos dos CDs de esas tomas alternativas – uno de ellos con seis temas remasterizados por Steve Wilson- que le dan un valor extra a lo ya conocido en el álbum. Añadamos un directo grabado en su gira británica en 1973, más un libreto y demás parafernalia de primera y vale, te piden una pasta por esto, pero qué difícil es resistirse a artefactos como éste cuando los tienes en tus manos. Pocos discos se merecen tanto un trato de lujo como Vol. 4.

RICHARD ROYUELA