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BLACK MOUNTAIN – ‘Destroyer’

Uno de los discos más guitarreros de su carrera.

Si en 2016 nos llevamos una alegría con el inesperado regreso de Black Mountain gracias al notable IV, apenas tres años después volvemos a tener noticias de los canadienses. Sólo que esta vez muchas cosas han cambiado en sus filas. Únicamente el capitán de la nave, Stephen McBean, y su lugarteniente, el teclista Jeremy Schmidt, repiten tras la desbandada del resto de sus compañeros.

Bien es cierto que ambos son los que siempre han llevado el peso compositivo en la formación, pero había que comprobar cómo se trasladaba esta renovación a un nuevo plástico. Según McBean, la inspiración para escribir Destroyer le vino tras conseguir el carnet de conducir y experimentar la sensación de libertad a los mandos de su Dodge Destroyer del 85. En ese mismo curso parece instalarse el marco de un álbum que podríamos calificar como uno de los más guitarreros de su carrera.

De ello dan buena muestra la vitalista ‘Future Shade’, en la que McBean y Schmidt campan a sus anchas, y una ‘Horns Arising’ que suena a unos Black Sabbath futuristas a los que solo un breve puente acústico es capaz de ponerles freno. ‘High Rise’ continua repartiendo guitarrazos secundada por sintetizadores ochenteros, aunque su insistente ritmo acaba por hacerla un tanto monótona.

En cambio, ‘Pretty Little Lazies’ juega con la ambientación hippie hasta que aparece un riff furibundo sin previo aviso. Igual de veloz es ‘Licensed To Drive’, que como deja adivinar es toda una invitación a pisar fuerte el acelerador en contraste al groove de ‘Boogie Lover’. Con la sombría y muy Bowie ‘FD 72’ clausuran un disco interesante pero que queda lejos del nivel mostrado en In The Future y IV. Y es que es imposible no acordarnos de la aportación vocal de Amber Webber, uno de los pilares de su sonido, sintiendo que tal vez hay algo que se ha perdido por el camino. 

GONZALO PUEBLA

BONUS TRACK CON… STEPHEN MCBEAN

¿Cómo afrontaste los cambios en la formación?
“Cuando alguien deja el grupo puede ser triste porque es como una familia, pero Jeremy y yo no dudamos en que queríamos seguir. Hubiera sido una pena dejarlo y, además, no puedes hacer nada si alguien ya no quiere tocar contigo. Intentamos sacar lo mejor de la situación y encontrar la ilusión de tocar con nueva gente. La mayoría eran amigos o que había girado antes. Creo que tenemos una visión musical bastante parecida. En cierta manera hacer este disco fue un poco a cuando hicimos el primero, más divertido. Grabamos 22 temas y luego vimos las que encajaban mejor en un disco. Creo que las que escogimos tenían en común que eran canciones para conducir. Hay un poco de heavy metal, sintetizadores…”.

Suena un poco a una banda sonora de los 70.
“¡Eso mola! ¡Lo veo! Uno de mis amores de adolescencia era el heavy metal. Aprendí a conducir y mientras conducía por Los Angeles redescubrí discos clásicos. Es una experiencia  diferente escuchar música cuando estás al volante”.

¿Qué escuchabas?
“Discos de Judas Priest de los 70 y los 80. También discos de Blue Oyster Cult. Escuchaba el programa de radio que tiene Steve Jones…”.

‘License To Drive’ tiene un rollo desert rock.
“Sí, bueno Joshua Tree está sólo a dos horas de aquí. Me gustaban algunos de esos grupos, pero prefería el rollo más doom de Trouble o Saint Vitus. También me gustan Queens Of The Stone Age”.

Tienes 48 años, ¿cómo te ves tocando rock a esta edad?
“Cuando eres joven y empiezas a tocar piensas que cuando llegues a esta edad estarás cansado. Pero la verdad es que disfruto con algunas cosas más ahora que antes. Hay cosas que me importaban mucho antes que ahora me dan igual. Y creo que como músico aprendes a tocar mejor, aunque es importante mantener la chispa inicial”.

¿Y cómo lo haces para no perder esa chispa
“Cuando veo un buen concierto me siento inspirado. Si vas a ver a Sun O))) tienen algo que te hace quedarte con la boca abierta, el volumen, el aspecto teatral… También vi a Kiss recientemente y, de otra manera, pero también me inspiraron. También vi a Judas Priest… Me puede inspirar tanto ver a un guitarrista que la parte como el propio ambiente del local… Se trata sólo de recordar tu amor por la música”.

JORDI MEYA