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BEARTOOTH – ‘Below’

Te arrasa con una energía desbordante.

Cuando a finales de marzo Caleb Shomo anunció el lanzamiento del cuarto disco de Beartooth, lo definió como un disco “oscuro, incluso demasiado”. Y si bien puede que las letras encajen en esa descripción, musicalmente, Below no es para nada un disco de bajona. Todo lo contrario.

Desde que arranca con el tema que le da título, lo nuevo de la banda te arrasa con una energía desbordante. El siguiente corte, ‘Devastation’, que ya había aparecido hace unos meses como adelanto, sigue esa línea con un riff y una interpretación vocal muy agresiva; ‘The Past Is Dead’, pese a ser mucho más melódica (podría pasar por un tema de A Day To Remember’) también conserva el mismo empuje, y ‘Fed Up’ con unas guitarras casi industriales, pero un estribillo muy coreable, remata este póker inicial muy notable.

¿Esperabas un respiro? Pues todavía tendrás que esperar. ‘Dominate’ es aún más machacona, con gritos desgarradores, e incluso unos blast beats ahí metidos que te dejan despeinada. ¡Menuda barbaridad! ‘No Return’ sigue esta línea más metal, y aunque la melodía vuelve a apropiarse de la línea vocal, resulta un tema muy potente con un breakdown caótico bastante original; un recurso que repiten en ‘Phantom Pain’.

Pasado su ecuador, Below todavía nos reserva algunas sorpresas. Tanto ‘Skin’ como ‘I Won’t Give Up’ tiran más hacia el punk pop, con algunas inflexiones vocales a lo Fall Out Boy, pero sin caer en el rollo chicletoso y conservando un punto de rabia. En ‘Hell Of It’ se atreven a mezclar Black Sabbath con una especie de hard rock futurista. Suena raro ¿verdad? Pues funciona. Menos memorable es ‘The Answer’ con su rollo Asking Alexandria, pero terminan a lo grande con ‘The Last Riff’, un tema instrumental donde de nuevo aparece la influencia de Sabbath y que nunca hubieras imaginado que podrían firmar.

Hasta ahora, Beartooth me habían parecido más una banda de singles que de álbumes, pero Below me ha convencido de principio a fin. Quizá lo único que necesitaban era dejar salir a la bestia que llevaban dentro.

MARTA PUIG