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AT THE GATES – ‘The Nightmare Of Being’

Los cortes más propiamente At The Gates serán los más disfrutados por sus fieles.

Tengo que admitir que algunas de las excentricidades que presenta el nuevo álbum de At The Gates me han entrado mucho mejor de tranquis, tras varias tomas de contacto, que durante la sesión de escucha online a la que tuvimos acceso hace unos meses. Al fin y al cabo, en ese tipo de envites te sometes a un disco una sola vez, sin anestesia ni capacidad de echar la mirada atrás, por lo que el factor sorpresa suele ganarle la partida a los terrenos conocidos una vez debes plasmar esas primeras impresiones sobre el papel.

De igual forma, el nada desdeñable número de fans de los suecos que conozco que empezó a desconectar de la actualidad de la banda hacia 2018, tras el irregular To Drink From The Night Itself y algunos directos poco lucidos, no creo que vayan a reengancharse ahora gracias a la inclusión de instrumentos de viento o flirteos con el rock oscuro. Muchos esperan algo muy concreto de At The Gates, y en The Nightmare Of Being eso se satisface sólo a medias.

Continuando por aquí, también tengo claro que este grupo pertenece únicamente a Tomas Lindberg y compañía, por lo que tienen todo el derecho del mundo a conducir su música por ahí donde les plazca. Además, si uno es un poco avispado y abierto de orejas, en estas canciones descubrirá la producción más ambiciosa y detallista que hayan entregado y algunos de los riffs más fieros desde que se reunieran. Y es que, amigas y amigos, no todo es velocidad en esta vida.

Poco podemos criticarle a ‘Spectre Of Extinction’, el aguerrido zarpazo con el que descorchan su séptimo largo. Guitarras inspiradas dentro de una ambientación fatalista como sólo podría tener un álbum filosóficamente centrado en el pesimismo, que contiene claras referencias hacia la obra de Thomas Ligotti o Eugene Thacker. ‘The Paradox’ es otro tema musculoso e intachable que da buena muestra de la minuciosidad tras los mandos, con esa acústica muy en segunda o tercera línea o las sutiles teclas que lo adornan. ‘The Nightmare Of Being’ confirma las buenas impresiones bajando las revoluciones, pero trasladándonos a cambio sensaciones de aciago abatimiento. Logradísima y trabajada de veras.

Es en ‘Garden Of Cyrus’ donde puede que se les enciendan las alarmas a algunos. En su conjunto, funesta lo es un rato, pero ese toque prog influenciado por King Crimson, y sobre todo ese saxo, es probable que no sea lo que uno espere de los creadores del mítico Slaughter Of The Soul. Si me lo preguntan, me resulta un instrumento molesto a más no poder. Pueden alegar que The Red In The Sky Is Ours ya contenía un violín, pero reconozcámoslo: la gran masa de seguidores de At The Gates seguramente no comparta su amor por Coltrane.

La intro grandilocuente a lo Tribulation, Carach Angren o Cradle Of Filth de ‘Touched By The White Hands Of Death’, tal y como se desarrolla después la canción, es innecesaria, pero no empaña un corte remarcable, con fraseos excelentes de ésos que sólo podrían brindar los maestros del Sonido Göteborg. Más orquestaciones y coros a lo bestia en ‘The Fall Into Time’, pero al menos aquí quedan bien integrados en la canción y tienen continuidad. De su segmento jazzístico y prog ya hablaremos en el bar, porque depende del momento puedo con él y en otros me echa para atrás.

‘Cult Of Salvation’ suena desesperada, existencialista, el piano le sienta de muerte, y justo cuando empiezas a demandar más meneo, ‘The Abstract Enthroned’ pisa el acelerador. Con su momento Septicflesh incluido, desde luego el tema destaca, y ya no hablemos de ‘Cosmic Pessimism’… Sin rodeos de nuevo: este escarceo con el krautrock no me aporta absolutamente nada.

Considero que en términos intelectuales At The Gates están varios pasos por delante que el metalhead medio que acude a sus discos, y por desgracia, puede que eso les pase factura. Igualmente, no por resultar sesudo algo debe ser más bueno a la fuerza, y es que salta a la vista que The Nightmare Of Being es aventurero, pero no todos sus experimentos han sido positivos.

Un aplauso para Jens Bogren y Andy LaRocque, que incluso ha aportado un solo, porque el álbum suena de vicio. Ni por asomo estamos ante un despropósito, aunque estoy seguro que los cortes más propiamente At The Gates serán los más disfrutados por sus fieles.

PAU NAVARRA