El nombre de los canadienses Arm’s Length lleva unos años sonando entre los fans del emocore actual, pero es con el presente There’s a Whole World Out There que esta pequeña banda exhibe un potencial gigante.
El fichaje de Arm’s Length por el sello californiano Pure Noise llega después de la buena acogida de su largo debut, Never Before Seen, Never Again Found, de 2022, y especialmente tras el inesperado éxito de una de sus canciones, ‘Object Permanence’, con casi seis millones de reproducciones solo en Spotify desde su publicación hace tres años.
Con el sello hogar de bandas com The Story So Far y Four Year Song, el joven cuarteto de Ontario lanza ahora There’s A Whole World Out There, un espectacular segundo disco de punk pop y emocore que puede hacer las delicias de los paladares más exigentes.
Producido por Anton Delost (State Champs, Highly Suspect, Hawthorne Heights), There’s A Whole World Out There expande los límites de la banda al incluir piezas sinuosas y preciosistas como la acústica ‘Early Onset’, ‘Palinopsia’ y la final ‘Morning Person’, siete minutos de épica y drama con piano y cuerdas; junto a otras composiciones mucho más directas y cargadas de rabia como ‘Halley’, ‘The Weight’, ’Funny Face’ y ‘You Ominously End’, esta última con un sorprendente banjo llevando el peso de la melodía.
Relaciones tóxicas, traumas infantiles, ideaciones suicidas y, sobre todo, la resiliencia que aparece en los momentos más duros son algunos de los temas tratados por su cantante y guitarra, Allen Steinberg, que explicaba en una entrevista que escribió las canciones durante el verano de 2024, justo en su peor momento personal. Así, este disco tiene algo de mirarse en espejo del pasado y, sobre todo, mucho de catarsis personal.
Si has llegado hasta aquí y te preguntas a qué demonios suenan estos Arm’s Length, te responderá la propia banda. Y es que sus coordenadas artísticas son públicas desde el momento en el que colgaron una playlist con las canciones que inspiraron su segundo largo. En esa lista se repiten mucho bandas como los añorados The Hotelier y Pianos Become the Teeth… Y añadiría que también recuerdan por momentos a sus paisanos Silverstein y algunos estribillos son dignos de los mejores The Wonder Years. Influencias y comparaciones al margen, una banda con talento a montones que espero siga creciendo y sorprendiendo en futuras entregas.









