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ÁRIDA – ‘La Vorágine’

Invocan las mejores esencias de la primera PJ Harvey.

No fueron los primeros, pero es innegable que el terremoto que provocaron The White Stripes en su día sigue expandiéndose a través de infinidad de bandas que descubrieron que para hacer rock solo bastaba con una guitarra y un kit de batería. Ejemplos hay miles, empezando por los que podemos encontrar aquí en casa. Cala Vento, Bala, Pinpilinpussies, Niña Coyote Eta Chico Tornado… Una lista en la que también deberíamos incluir a Árida.

Establecida en 2013, la dupla formada por Sara Villoria y Javi Puértolas jamás ha ocultado su fascinación por el rock alternativo de los 90. Pero a pesar de contar con varias referencias previas, podríamos decir que no fue hasta su anterior álbum, Días Salvajes, cuando terminaron por pulir aristas encontrando así su propio camino. Parte de culpa la debió tener un sospechoso tan habitual de nuestra escena como Juan Blas, así que no es de extrañar que volvieran a encerrarse tras las puertas de Westline Studios para parir su nueva obra.

En La Vorágine encontramos a unas Árida convencidas de cada paso que dan, firmando un disco compacto y homogéneo. Basta con escuchar ‘Atlas Cuerpo’, el primer adelanto que ya estrenamos en la web en hace unos días, para percatarse de ello. Manejando con soltura la dinámica de estrofas suaves y estribillos distorsionados, invocan las mejores esencias de la primera PJ Harvey, aquella que reinó con títulos imprescindibles como Rid Of Me o To Bring You My Love.

La influencia de la de Dorset continúa patente en ‘A Ese Animal Lo Quiero Delante’, en la que se van calentando hasta llegar a una parte final donde se sueltan la melena. Las segundas voces y coros aparecen como principal novedad ayudando a que temas como ‘Quédate Más’ o ‘Catarsis’ te enganchen con facilidad. Tampoco se andan con rodeos en ‘Indecible’, ‘Azabache’ y ‘Te Digo Adiós’. Cortas, directas y redondas, haciendo bueno aquello de «menos es más». Y aunque a ratos se decanten por la melodía (‘Casa Quemada’), siempre está esa sábana de distorsión cubriéndolo todo.

Lo que plantean resulta básico, sencillo y sin complicaciones, pero los resultados son difícilmente mejorables. Siempre es agradable encontrarte con discos de este tipo que te recuerden que, más allá de lo original o sorprendente que puedas llegar a ser, sin canciones ni ganas no se llega a ningún lado. Árida tienen ambas cosas de su parte.

GONZALO PUEBLA

BONUS TRACK CON… ÁRIDA

Habéis repetido con Juan Blas en Westline Studios. Ya en Días Salvajes distéis un gran paso a la hora de definir vuestro sonido, así que tenía sentido repetir. ¿Cómo fue esta vez?
JAVI PUÉRTOLAS «Desde que terminamos la grabación de Días Salvajes supimos que volveríamos a Westline con el siguiente disco. Estar con Juan, María, Roland y Lima es como sentirse en casa. Con La Vorágine hemos hecho una labor de pre-producción mayor que en trabajos anteriores. Han sido muchas horas de mirar voces, coros, que la guitarra y la batería hicieran una base sólida… Empezamos a componer durante la pandemia, así que tuvimos bastante tiempo. Para este álbum buscábamos un sonido de guitarra algo diferente, más tipo 90’s, más natural haciendo uso de dos amplificadores de guitarra en vez de mezclar uno de guitarra y otro de bajo como hicimos antaño. A nivel compositivo también hemos incluido más matices en los acordes, más ritmo… Una vez en el estudio fue similar a la grabación de Días Salvajes, aunque esta vez nos faltó la ayuda de nuestro querido Pablo Ponz que suele estar como asistente de sonido allí y al que echamos mucho de menos durante las sesiones. El primer día buscamos una combinación de amplis que nos gustara a los tres, hicimos un híbrido entre varias baterías que sonaba increíble, y a grabar. Solemos registrar toda la música en directo y cuando lo tenemos cerrado, nos ponemos con las voces. La experiencia grabando este álbum ha vuelto a ser maravillosa».

Líricamente, La Vorágine parece un álbum más introspectivo que vuestros trabajos previos. Se tocan temáticas como la soledad, la pérdida, pero también se habla mucho de esas pasiones difíciles de confesar.
SARA VILLORIA «A la hora de componer estas canciones ha habido por mí parte un ejercicio de ‘desnudo’ consciente. Me di cuenta de que me ponía ciertas barreras a la hora escribir y estaba harta de eso. Quería que las letras me transmitieran verdad, me transportaran a mi vida, que estaba precisamente en plena vorágine de cambios. Por un lado, para mí hacer canciones cuando me siento mal es terapéutico. Encuentro una manera de aligerar lo que siento y expresarlo hacia fuera. De ahí canciones como ‘Azabache’, ‘Te Digo Adiós’ o ‘Dolor invisible’, que hablan de la pérdida de quienes quieres, o que son un golpe en la mesa ante las violencias que vivimos las mujeres a diario . Por otra parte, he jugado a contar y crear imágenes sobre esas emociones tan censuradas como la rabia. Y he de decir que ha sido muy divertido. ‘Indecible’ narra lo que en mi imaginación era una tortura como venganza, acompañada de ritmos que te hacen mover las caderas. ‘Atlas Cuerpo’ habla de deseo, de fundirnos con otro y que nada más importe. ‘Quédate Más’ de la necesidad de pertenecer, de sentir el calor de un hogar en los vínculos que creas. Todas estas emociones bailan de arriba a abajo y se conectan entre sí a través de las canciones del álbum».

Siempre os habéis declarado amantes del rock de los 90 y especialmente de PJ Harvey. De hecho, soléis versionar ’50ft Queenie’ en los conciertos. Pero en este disco es quizás dónde se nota su influencia más que en ningún otro. ¿Hasta qué punto es algo consciente o deliberado?
SARA «No lo negaremos, somos PJ Harvey lovers y aunque tenemos otras influencias, la gran mayoría vienen del rock de los noventas. Así que suponemos que hacer la música que hacemos es algo natural para nosotras. Durante el confinamiento y el proceso de composición estuvimos escuchando también mucho a Fiona Apple, Maika Makovski, Mourn, Wolf Alice… y otras bandas más diferentes a nosotras como Caléxico, Propagandhi, Amyl & The Sniffers o Black Pumas».

Al ser solo dos tenéis bastante más facilidad a la hora de desplazaros a cualquier sitio en coche para tocar. Aparte de no tener que llevar tantos cacharros como una banda de cuatro o cinco miembros, ¿qué más ventajas, o también desventajas, encontráis en ser un dúo?
JAVI «Seguramente tengamos menos cacharros que otras bandas pero tampoco nos quedamos cortas (risas). Es verdad que al ser dos y teniendo la relación que tenemos suele ser sencillo para nosotras ponernos de acuerdo y en marcha. Nos encanta y en ese sentido es fácil. No es tan sencillo cargar el equipo, merch y demás siendo solo dos, hacer frente a los pagos que nos toque hacer… Esa parte es más desagradecida, aunque ya estamos habituadas y lo llevamos con normalidad».

También sois pareja. Imagino que si la relación funciona, es fácil que el grupo también lo haga y viceversa. Pero de no ser así, puede ser un problema. ¿Os ha costado manejarlo en algún momento?
JAVI «Mentiríamos si te dijéramos que no. Al final tener un grupo conlleva vivir procesos que pueden ser muy intensos en los que hay que tomar decisiones, en los que los aspectos personales en relación a lo creativo están estrechamente relacionados, donde el cansancio se mete por medio en algunos momentos… Pero en realidad pueden ser así tengas la relación que tengas con los otros componentes de tu banda. En este sentido nos cuidamos todo lo que podemos. Generalmente funcionamos bien y somos conscientes de que tenemos algo muy especial, aunque eso no significa que en algunos momentos no volvamos a casa de un ensayo sin hablar en el coche (risas)«.

Sé que sois grandes amigos de Delobos. Tanto que me han llegado rumores de que estáis perpetrando algún que otro proyecto conjunto entre las sombras. ¿Hay algo que se pueda contar?
SARA «Amamos a Delobos. Son unos músicos increíbles y como personas son todavía más top. Quien no haya escuchado su último disco Prender está tardando. En La Vorágine el arte corre a cargo de Kantz, el videoclip lo ha realizado Luis y para colmo Raúl ha empezado a hacer unas pedaleras artesanas maravillosas y tendremos la suerte de estrenar una de ellas este domingo en la presentación en Madrid. Vamos, que poco más y les ponemos un piso al lado de nuestra casa a los cuatro (risas). Dicho esto, algo hay en mente. Las agendas son difíciles de cuadrar, aunque por nuestra parte vamos a intentar que salga adelante ya que puede ser brutal lo que surja de ahí».

GONZALO PUEBLA

Reseña
Árida
8
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